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Mensaje por Javadd Z. Page el Vie Ene 18, 2013 12:16 pm

El increíble sol que había podido haber ese día, seguía aún así brindando sus rayos cálidos en los agujeros que dejaban las nubes, pareciendo ser un día mezclado entre nublado y soleado a la vez, mas ante todo no había que olvidar que la brisa era bastante fresca como para quitarle de una vez esa imagen de abochornado que algunas personas probablemente pudieron creer al solo hecho de ver el cielo. Este aspecto, sin embargo, no le era ni muy relevante, ni muy indiferente al moreno, quien se hallaba caminando por la ciudad con las manos en los bolsillos, con su fachada despreocupada de siempre y su mirada entrecerrada. Simple costumbre de él.

En realidad siempre le habian gustado esos días, porque según él el cielo estaba en su equilibrio y no hacía ni mucho frío, ni mucho calor. Y para ese entonces, le resultaba simplemente algo confortable, si se consideraba el arduo trabajo que había tenido aquél día. Nuevos ensayos de canciones, trasladarse a otros lugares para algunas firmas, atender unas entrevistas internas, tanto para los participantes como para los productores y todo el equipo musical. Un caos total, con mayor razón, si se recordaba que había tenido que estar despierto más temprano de lo común. Pero allí estaba, libre otra vez, paseándose por las calles de The Hamptons. Queriendo pasar desapercibido o al menos, creyendo que lo hacía, porque él jamás se había olvidado de dónde provenía ni mucho menos, quién era. Muy diferente a otros músicos o celebridades, a su edad o incluso menores a su edad.

Ese tema ya le parecía menos importante, por lo que se distrajo en ver las tiendas de la ciudad. Contempló con curiosidad cada objeto que tenían y los adornos también, hasta que no se dio cuenta cuando por fin llegó a su destino. La heladería "Sr. Rogers" de pronto parecía destellar con su elegancia y dulzura, que invitó al muchacho a esbozar una triunfante sonrisa. Asimismo, ingresó tranquilamente al local, saludando al mozo que daba la bienvenida, quien amablemente le ofreció un asiento cercano a una ventana. Jazz una vez de haber agradecido, se instaló a esperar en el asiento. Había quedado en encontrarse con Dakota en dicho lugar, aprovechando que ambos tenían libre. Ella le había llamado al celular y luego de tener una afable conversación, acordaron en encontrarse en la heladería, en parte, porque era un lugar tranquilo y a ambos, le gustaban los dulces. Así que no tuvo inconveniente en esperar a la rubia, mientras su vista atisbaba cada detalle de la ciudad, desde la ventana donde se encontraba. Era asombroso.


—syκes.

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Re: Someone told me there's a girl out there, with love in her eyes and flowers in her hair –Dakota–

Mensaje por Dakota E. Wellesley el Vie Ene 18, 2013 3:15 pm

Una última vista al espejo y, luego había salido como alma que llevaba el mismo demonio. Siempre me sucedía lo mismo, era yo la que llamaba para encontrarme con alguien y, sin embargo, era yo la que iba sobre la hora. ¿Costumbre? Tal vez, los Wellesley parecíamos tener esa maña insana de que esperaran por nosotros, aunque bastante dormida e inconsciente. La víctima esta vez, era Javadd, uno de los mejores amigos de mi hermano, músico, y tal vez, el único chico al que no le rehuía... Tal vez porque era menor y me causaba demasiada ternura verlo, en fin. Lo había llamado hace una hora atrás, justamente saliendo de mi última clase en la universidad, la cual, me había dejado con un buen sabor de boca; historia del arte, solía dejarme medio embelesada cuando se hablaba de los pintores, arquitectos y las obras que habían realizado en su debido tiempo, era por esto que, quería contagiarle mi buen humor a dicho chico. Sabía que su vida en este mismo momento no era nada fácil, menos con tanto ajetreo por parte de sus representantes y del mismo grupo social; tenía suerte de estar en una ciudad que no se llenara de fans en un dos por tres, sino iba a tener que salir como todo un "loco", ¿con medias de colores, lentes grandísimos y un sombrero de viejito, tal vez? Me reí ante esto, pegando otro respingo al mirar mi reloj. Esta vez, usaría el auto, no me daba el tiempo para llegar caminando; con lo tanto que me gustaba... Bufé acomodándome el suéter rojo con impecable tejido (era uno de esos días de verano que daba un calor de muerte), alboroté un poco más mis ondas doradas, haciendo que se viesen más naturales, y, salí al aparcadero de la mansión con todo a la mano.

La sensación de estar en el auto, era de lo más extraña para mí. Lo utilizaba una vez a la cuaresma por mi manía de ir caminando a todos lados, The Hamptons tenía muchos lugares turísticos y agradables como para andar con los pies y las manos metidos en los cambios y, los ojos prácticamente sobre la calle al otro lado del cristal. No, no y no, me negaba andar en auto a menos que fuera algo de emergencia, como esta que no quería hacer esperar a mi acompañante. Al llegar al destino, aparqué estratégicamente el automóvil en el lugar indicado, esperando que ese no fuera el lugar apartado de otro auto y no me hubiesen avisado... Bah, daba igual. Me encogí elegantemente de hombros y cogí la cartera de chanel negra, para luego ir en dirección al establecimiento.

Me alegré en sobremanera cuando mis ojos azules se enfocaron en una mesa cerca de la ventana, el moreno estaba con ese aire pensativo de siempre, como cuando estaba maquinando una canción en esa cabecita suya. Carraspeé y el joven encargado de los invitados, me preguntó si quería una mesa justo cuando me dirigía hacia Javadd; le sonreí con tanta afabilidad y amabilidad que este, se sonrojó por unos momentos, causando que me diese mucha ternura… ¿No era adorable ver a los chicos sonrojándose hoy en día? ¡Por supuesto que sí! Era casi un caso perdido. Le indiqué que el joven del fondo me esperaba, así que asintió con la cabeza y me dejó pasar a mis anchas hacia esa mesa. Como cuidando de no asustarlo, o tal vez de llegarle de sorpresa, la cuestión es que cuando había llegado a su lado, este parecía no percatarse; sonreí de medio lado y agité mis manos sobre su cabeza, como si estuviese apartando un humo inexistente de esta. Sabía que iba a ganarme miradas extrañas, pero, estaba tan acostumbrada a ella que me daba igual, ¿a caso no había que vivir la vida? La mía era esta y así me comportaba, como una cría de cinco en algunos aspectos.

¿Qué piensa esa cabecita achicharrada? Porque tienes el cabello más oscuro, ¡te lo has quemado! — exclamé por lo bajo, con una expresión histérica bastante fingida. Me reí de mi misma después de algunos segundos acercándome a su cara para plantarle su merecido beso en la mejilla —. ¿Mi mosquerero favorito ha esperado mucho? — entrecerré los ojos, colocándome en la silla frente a él luego de unos momentos —, que mala costumbre… ¿no? Soy yo la que llamo y yo la que llego tarde — negué con diversión, rodando mis ojos en un gesto irónico. No había sido adrede, es que, siempre me quedaba pensando en las siete vidas de los gatos, a decir verdad.


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Re: Someone told me there's a girl out there, with love in her eyes and flowers in her hair –Dakota–

Mensaje por Javadd Z. Page el Vie Ene 18, 2013 7:30 pm

The Hamptons tenía una gran vista a donde fuera que se caminara, paseara o viera; en el caso del moreno, no paraba de ver el paisaje que tenía ante sus propios ojos, llegando incluso a estirar de vez en cuando su cuello para divisar los lugares que comenzaban a ser ocultos por los bordes del ventanal. Más que las casas preciosas que poseía la ciudad, monumentos, departamentos y mansiones con una excelencia de construcción, lo que más le llama la atención era el gran cuidado que tenía la ciudad con la naturaleza; siempre había sido admirador de la madre naturaleza y solía admirarse cuando hallaba árboles grandes, verdes y sin ningún corte o daño, al igual que plantas florales o simplemente el cesped sin ninguna basura o derroche de alguna sustancia. Y de esos en dicho sitio habían de sobra.

Recordó de pronto a su querido Liverpool, no lo podía asemejar con esta villa, pero sencillamente esa ciudad tenía un toque especial que de pequeño le había gustado y hecho sentir orgulloso de haber nacido allí... Una ciudad costera. A diferencia de sus padres, incluso de su hermano mayor, Jazz había salido más parecido a su abuelo, ya que no se prestaba mucho para los lujos y solía vivir apegado a lo natural, y a lo sencillo. Por eso era que él mismo creía que en otra vida su padre había sido su abuelo, o probablemente habría sido un granjero o algo por el estilo; ya que le seguía llamando la atención aquello. Aún cuando en la actualidad, era una celebridad en vías de buena fama, pero así era él... Muy a su manera. Creyéndose que quizás inconscientemente imponía su propia moda.

Fue tanto que seguramente se distrajo, que olvidó por completo echarle un vistazo de antemano al menú de los helados que ofrecía el local. Aunque, en todo caso, él tampoco era tan apresurado y de vez en cuando, prefería tomarse el tiempo para hacer las cosas; era un aspecto que de siempre lo había caracterizado, incluso, estando en la escuela. Se daba mucho el caso que el profesor daba la fecha de una prueba que se rendiría en dos semanas más, Jazz la anotaba y seguía haciendo su vida de lo más tranquilo, mientras sus compañeros estudiaban una semana antes o las dos semanas incluso, y siempre que le preguntaban si había estudiado, recibían un "no... ¿para qué apresurarme tanto?"; de inmediato recibía éste como respuesta que le iría mal y toda la mala suerte que "inconscientemente" los compañeros dan en la escuela... Pero he allí el día de la prueba, que el joven la rendía como si nada, para luego recibir de noticia que había sido la mejor nota del curso. ¿Cómo lo hacía? Sencillo, estudiaba cuando se le diera la gana y cuando menos lo esperaban.

Antes de seguir recordando ello, sintió una especie de ventolera dirigida solo a él sobre su cabeza, que le sorprendió un tanto, mas, al mismo tiempo en su rostro se esbozó una sonrisa leve, que tuvo un ademan de risa cuando confirmó con el perfume femenino que llegó hasta sus narices, que su amiga ya estaba allí. Se volteó entonces, risueño encontrándose con la mueca exagerada e histérica de la rubia, soltando así una carcajada un tanto contagiosa– ¡Sí, esta vida a cualquiera le dejaría pensando hasta quemarse el cabello! ¡Es terrible! –Argumentó con una mueca graciosa y de tragedía, para volver a reírse. Se levantó un poco para corresponderle afablemente al beso en la mejilla y posteriormente, regresó a acomodarse a su asiento. Observó sereno cómo la rubia se sentaba frente a él y su expresión cambió a una poco seria– Llegué hace unos cuántos minutos... Pero sí, que feo de tu parte, Dakota... Jamás pensé que harías eso, es decir, no a tu pobre mosquerero favorito –Se cruzó de brazos como si le reprochara, hasta que su risa retornó y se relajó de su postura, haciendo un gesto con su zurda, para restarle importancia al asunto– No te preocupes, debías tomarte tu tiempo y no tenía inconveniente en esperarte –Le sonrió ampliamente y ladeó su cabeza un tanto– ¿Cómo va todo, cómo estás ahora? –Cuestionó.


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Re: Someone told me there's a girl out there, with love in her eyes and flowers in her hair –Dakota–

Mensaje por Dakota E. Wellesley el Vie Ene 18, 2013 9:32 pm

Me carcajeé sutilmente ante su respuesta tan común en él. No sabía si él era así con todo el mundo, pero al menos conmigo, se le salía la vena divertida y alocada, o era yo la que se la contagiaba con tanta presencia que desbordaba, no lo sabía. Negué lentamente con la cabeza escuchando cada una de sus frases, agarrando un mechón rubio de mi cabello entre mis manos mientras enfocaba mi vista azulada sobre él. Era raro verlo después de una semana sin haber tenido tiempo de absolutamente nada; o era yo por las clases, o era él por su carrera, ni siquiera se había pasado un rato por la mansión, pero, si habíamos hablado casi todos los días, o cuando me metía en la línea de Daniel para inmiscuirme en la conversa que ellos siempre tenían casualmente. Mi rubio hermano enfurruñaba un par de cosas, que y que no podía escuchar, que eran cosas de hombres y todo lo demás, luego, me dejaba hablando a mí sola con Javadd cuando se cansaba de reñirme por el teléfono estando en la misma casa. Esas conversaciones eran épicas y bastante entretenidas.

¿Ves por qué me lo cuido tanto? Con tanto pensamiento que pasa por mi cabeza, ahora mismo estaría como camarón — mencioné como quién no quiere la cosa, negando como chiquilla ante mi propia frase. Me reí levemente y asentí de inmediato —. Oh, bueno, ya me conoces... Sabes que me quedo por ahí pensando en la mortalidad del cangrejo y ¡Tachán! se me va el tiempo, algún día aprenderé a controlarlo — aseguré contradictoriamente, pues, ese aspecto precisamente lo llevaba cambiando toda mi vida, para variar —; o mejor, creo que me sale más fácil aprender a manejar el tiempo... — mencioné como si lo estuviera meditando mucho, colocándo el dedo índice sobre mis rosados labios y viendo su cruce de brazos de reojo. Fruncí un poco el ceño y luego me reí junto a él en cuanto dejó de hacer la pose de muchachito regañón, brindándome un ademán de desdén respecto a ese tema. Coloqué cara de gato llorón en cuanto dijo aquello, no podía evitarlo —. ¡Tan lindo, mi peluche! Que no tiene problemas en esperar a esta despeinada princesa — exclamé por lo bajo, con esa voz melosa que solía causar risas en él. En realidad, todo de mí solía sacarle carcajadas, era como su "payasa personal". Me despeiné un poco más el cabello, como para darle más realismo a lo que había dicho.


Suspiré con pesadez, botando de golpe todo el aire acumulado en mis pulmones por un par de segundos — Pues, a parte de la universidad y sus correteos, nada más importante, me ha ido bastante bien en toda esta semana — me encogí de hombros con una leve sonrisa en mi cálido rostro. Era verdad que aunque hubiera estado ajetreada por estos días, la había pasado bastante genial con las cases —; y bueno, ya conoces a mi padre y sus delirios de grandeza... ¿Recuerdas aquella vez que les dio la charla sobre negocios? — casi me reí recordando lo "tragicomedia" que había sido ese episodio. Daniel, Patrick y Javadd, habían salido de la sala principal con las caras más pálidas que un fantasma, y al último, se le había notado mucho más, pues era músico y no un "az de los negocios" como solía repetir tantas veces que ya había perdido la cuenta —, bueno, le ha vuelto a hablar a Dan de eso y, he salido medio escondida de mi propia casa. Fue el miércoles, y fue patético — me reí de tal ocasión, recordando que después me había visto Patrick riéndome sola al cruzar la calle. Hice algunos ademanes graciosos con las manos, viendo para todos lados de repente, como si estuviera en plan espía — ¿Cómo te ha ido a ti? ¿Estás comiendo, durmiendo y procesando todo bien? — entrecerré los ojos, como esperando una respuesta negativa ante alguna de esas interrogantes para tener la excusa de reñirle —. Dime que no hay alguna fan tuya por aquí , por favor. Temo por mi vida — dije medio dramática, teniendo por acción, taparme la mitad de la cara con el suéter, dejando solamente mis muy abiertos ojos azules para mirar a todos lados.


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Re: Someone told me there's a girl out there, with love in her eyes and flowers in her hair –Dakota–

Mensaje por Javadd Z. Page el Sáb Ene 19, 2013 2:31 pm

Entre las primeras personas que había tenido contacto el moreno, estaba Daniel Wellesley y su infaltable hermana menor, Dakota Wellesley; ambos provenían de una familia reconocida en The Hamptons y con una gran suma de dinero a cuestas. Mas, no había sido por estas últimas características que habían conseguido la simpatía del muchacho, sino que sus peculiares carácteres. Muy hermanos eran, pero bien diferentes que eran también. Sin duda alguna había sido el carácter el que habría creado dicha confianza que en la actualidad se tenía el músico con los "príncipes" de la ciudad. Si bien, la rubia se notaba tener una increíble personalidad y una inteligencia desbordante, nunca –al menos a su propia vista– había hecho un ademán de esa superioridad altanera, que era muy común que se diera en las jovencitas con esa suerte, y eso sin duda alguna, había sido lo que le permitió congeniar mejor con ella.

La observó sin perder esa sonrisa entre divertida y serena en su rostro, escuchando todo lo que la muchacha le comentaba. Alzó una ceja levemente– Claro así cualquiera te podría creer supongo... Pero, resulta re-fácil fingir cuando ya has pasado por ello y te lo destiñes para que así no se note –Argumentó con otra mueca graciosa, haciendo referencia al rubio claro que tenía la joven de forma divertida– He de suponer que esa frase la llevas diciendo hace no sé cuántos años atrás... Y sigues en la misma disyuntiva, o ¿qué tal?: el día en que llegué habrá un gran cambio climático –Extendió sus brazos levemente para darle énfasis y luego soltó una carcajada más, la que irremediablemente se prolongó un tanto más por su cara de gatito, evidentemente se había eternecido– ¡Pero claro que sí! No ando apresurado por la vida, así que mi dueñecita-princesa despeinada no tiene que preocuparse de cambiar algo que ya está en su ADN –Sonrió sencillo. Así como no se hacía problema en esperarla, era como no se complicada para nada en que ella fuera así, después de todo, era ella misma, si cambiaba... Ya no iba a ser lo mismo.
Cuando notó que la chica enfatizó más sus palabras con despeinarse, se rió ligeramente y estiró su mano hacia su cabeza, desordenándole un poco más, para luego despejar algunos mechones que habían amenazado con taparle la cara a su amiga. Su niño interior, retomó la risa.

Vaya, eso suena sensacional –Repuso sonriente ante su primera respuesta. Continuó su relato atento y una vez que nombró sobre su padre, se alejó un tanto más del asiento con otra mueca de tragedía– ¡Claro, cómo olvidarlo! Mi increíble mentor de negocios –Sonrió ampliamente y se rió levemente al decir lo último. Toda la charla había parecido genial en un comienzo, hasta que se volvió un sermón para Jazz, éste ciertamente no se manejaba mucho en ese tema y con toda esa charla, había quedado más que claro que definitivamente era un ámbito que no le competía a él. Asintió levemente con su cabeza, con cierta expresión risueña y negó con ésta misma, mirando a la mesa por las mímicas de espía sin límite de Dakota– Bueno, ¿qué te puedo decir? Hoy me quitaron horas de sueño por citarme temprano a hacer todo lo que tuve que hacer hoy... Y pienso recomponerme alimenticiamente con un rico helado –Alzó entonces su cabeza con una sonrisa infantil– ¿Fans? –Ladeó la cabeza y miró a su alrededor– Vaya, olvidé ese detalle –Fingió sorprenderse– Pero, ¿qué malo puede pasar? Entre la dulzura del helado que se siente por todos lados en este sitio, y la adorable simpatía que tienes... Me parece imposible que haya un crímen aquí –Argumentó, encogiéndose de hombros.


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Re: Someone told me there's a girl out there, with love in her eyes and flowers in her hair –Dakota–

Mensaje por Dakota E. Wellesley el Dom Ene 20, 2013 1:39 pm


Me reí ante su frase dicha, ante eso de desteñirse y las mil vueltas que eso conllevaba. Mis compañeras que no eran rubias, querían serlo sí o sí, mientras, yo les envidiaba ese color caramelo, chocolate, rojizo y el bien amado por mí, el color negro, que, aunque nadie supiera, una de mis ideas era teñirme el cabello de negro y dejármelo así hasta que me muriese; sabía que me vería más pálida y menos "llamativa", pero, que va, ese era el color que me gustaba... ¿Por qué no me lo teñía de una vez por todas? Respuesta: Mi honorable padre. No le hacía demasiada gracia que anduviera por allí con el cabello "pintado" y aunque me interesara un cacahuete esa acotación, era mejor no buscarle la lengua a ese señor testarudo como él solo. Seguí riendo de las demás palabras que soltaba Javadd, sintiéndome como toda una niña en un parque de diversiones en cuanto me desordenó el cabello y me apartó unos mechones de la cara, como un niño jugando con su pequeña hermana. Era imposible no comportarse como una chiquilla cuando tenías a esta gran personita, como lo era Javadd, cerca.

Sonreí otro poco con una burla amistosa en cuanto vi su acción y su mueca de tragedia, tan parecida a la mía cuando sabía que papá llegaría a casa y yo estaba toda desarreglada, era como un susto de nunca acabar — Apuesto a que todavía tienes pesadillas con él — dije irónicamente, recordando ese día muy claramente, sin duda alguna, él había sido el más afectado de todos, Daniel y yo estábamos bastante acostumbrados a ello. Me crucé de brazos y fruncí el ceño ante su respuesta no muy convenciera. ¿Recomponerse con un helado? ¡No señor! Podía ser muy consentidora con él, pero, jamás le dejaría comerse un helado si no había comido bien antes. Hasta con él hacía de madre... ¿Estaba también en mi genética? Arrugué la nariz y le miré demasiado seria —. ¿Qué ingeriste de comida esta mañana? — pregunté con un tono lúgubre mientras abría mucho los ojos en su dirección. Estaba luchando con fuerza para no reírme de la imagen que se formaba en mi cerebro de mi expresión; casi podía jurar que parecía la bruja mala del este y que solamente me faltaba el lunar en la nariz. Apreté los dientes y arrugué los labios para no tener otro ataque de risa, debatido con la casi inexistente y verdadera molestia.

Era normal que mi querido peluche tuviera que levantarse demasiado temprano aún si estaba desvelado, pues, su profesión así lo requería; lo que en realidad me daban ganas de darle palazos a su representante, era que ni se preocupara de que comiese lo suficientemente bien como para salir por ahí a la ciudad. Al principio no había entendido muy bien porqué es que Javadd había decidido ser una celebridad, perseguido por las fans, acosado por los paparazzis y con una gran cantidad de estrés encima, pero, al ver el comportamiento que tenía respecto a todo eso y, lo mucho que le gustaba lo que hacía, supe que había decidido ser una por pura vocación, porque amaba demostrar al mundo lo que le salía del corazón; y lo entendía, porque yo hacía lo mismo, pero, en una escala mucho menor. Lo mío no lo veía el mundo. Subí la ceja en perspectiva al ver su mueca infantil, y justamente después, observé que se hacía el sorprendido. Claro, claro, me iba a decir precisamente a mí que no se había fijado en las fans. Mientras había estado haciendo el tonto con lo del espía, me fijaba en que algunas chicas de las mesas cercanas, veían hacia nosotros. A él con amor infinito, a mí, con ganas de querer asesinarme. Que consuelo. Rodé los ojos ante su frase y me afinqué un poco más en la mesa como para acercarme a él para, confesarle un secreto.

¿Sabes que a las fans no les importa cuanta simpatía produzca, verdad? — le susurré en tono confidencial, haciendo como si estuviera discutiendo una conspiración para apoderarme del mundo —, ¿qué dirían ellas si te secuestro ahora mismo y te llevo a un restaurante para que comas bien? — dije con un toque medio divertido, medio serio que seguramente no pasaría desapercibido por él. Escuché como una de esas chicas que casi me desaparecían con la mirada, bufaba en respuesta a mi acción de acercarme a él, así eran todas las fanáticas, aunque estas de aquí parecían ser más pacíficas. Volví a mi posición inicial, con una sonrisa mortalmente infantil y ñoña en mi cara, justamente cuando el mozo se acercó a nosotros para que ordenáramos.


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Re: Someone told me there's a girl out there, with love in her eyes and flowers in her hair –Dakota–

Mensaje por Javadd Z. Page el Lun Ene 21, 2013 4:23 pm

No dudaba que el impecable señor Wellesley fuera simpático, por el contrario, bien que lo sabía, sin embargo, seguía creyendo que debía meditar más las cosas antes de dar la charla a medio mundo, como a un simple músico como lo era él, pues era de saberse que podría escuchar atento todo lo que le decía, pero de allí a que se le quedara todo grabado para ejecutarlo en algún futuro... era un sueño nada más. Efectuó otra mueca de haberse equivocado en algo y asintió mirando a la mesa– No recuerdo haber tenido un sueño más agradable, que aquél que tuve donde me perseguían unas gigantes monedas de oro... –Manifestó en tono divertido, sintiéndose cierta ironía. Negó con la cabeza y luego se sonrió una vez más. Más que de ser de un tema que Jazz no manejaba del todo y no tenía interés, el motivo directo que probablemente le habría dejado "traumado" dicha noche, fue que eran parecidos a los sermones que le daban sus padres; ellos, que contra cielo, mar y tierra, pretendían que el muchacho fuera un empresario o por lo menos un importante médico, tal y como con el hermano del moreno, no obstante, éste mismo les desvaneció sus sueños con su ya trabajo como músico. Quizás habrían sido tan felices de tener hijos obedientes como Dakota y Daniel, quien sabe...

De pronto a la rubia le cambió por completo la expresión, a una más seria y regañona, lo que provocó que el muchacho mantuviera su sonrisa inocente, mostrando sus dientes, como niño al que se le es descubierto en una travesura– Pues... Una leche de chocolate –Respondió, encogiéndose de hombros. Realmente no había tomado en cuenta el poco alimento que había ingerido ese día, se debía probablemente a que no estaba acostumbrado a desayunar más temprano de lo común, pues luego la comida le caía mal al estómago; aunque en todo caso, había creído que quedaría desocupado antes y así podría complementar la leche, pero vaya equivocación. No quería decepcionar a su dueña, mas prefería ser sincero, aunque ella evidentemente se molestara por su mala alimentación, actuando como una segunda madre. Por otro lado, realmente su despreocupación era un poco más evidente con respecto a las fans, no era que él las ignorara y no fueran más que chicas alocadas con exagerados pensares, para nada, él las consideraba mucho y apreciaba –hasta se sorprendía– del enorme cariño que le tenían; su comportar se enfocaba en que muchas veces olvidaba que podrían estar en todos lados, a los que él estuviera y ser de pronto él su objetivo central... Jazz no perdía la noción de que él era un muchacho más en la faz de la Tierra. Advirtió que Dakota se le acercó un tanto más, por lo que hizo más oído a lo que le diría, la observó con las cejas alzadas por su interrogante– Quizás tienen que conocerte, para que sí les importe, ¿no? –Argumentó en tono bajo, como el que estaba empleando ella.

No se había fijado de las chicas que estaban a un costado de ellos, ni mucho menos había presenciado que podían ser justamente fans de él, por lo que por el momento no se hacía problema alguno, aunque tampoco era que fuera a hacerse de uno, pues, el moreno era el muchacho más relajado –en ese sentido– del mundo. En su rostro no demoró en aparecer una sonrisa con ademán de risa y travesura a la vez por la segunda interrogante de su amiga– Si insinuas que puedo leer sus pensamientos para predecir lo que dirán, no sé qué ves en mí, Daky –Rió por fin– Solo se me ocurre que se prestará a que piensen o que quieres privacidad, o que me quieres volver un peluche gordito –Replicó risueño. Le parecía gracioso imaginarse dicha escena, pero de seguro a las fans no les parecería nada de gracioso. Sin embargo, no se podía pensar mucho más en el caso, ya que el mozo ya estaba allí para ofrecer sus servicios– Hola, buenas tardes –Le sonrió amablemente al joven.


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Re: Someone told me there's a girl out there, with love in her eyes and flowers in her hair –Dakota–

Mensaje por Dakota E. Wellesley el Mar Ene 22, 2013 2:56 pm

Negué divertidamente con la cabeza al oírlo decir aquello. Si yo hubiese tenido un sueño con monedas de oro, seguramente hubiera despertado gritando y despotricando que los "alienígenas" nos habían invadido, así de sencillo. Me recosté un poco más en la silla y le miré con una mueca entre divertida e incrédula, imaginándome el sueño como si lo hubiese tenido yo: Javadd gritando por auxilio, sacudiendo las manos como si tratara de quitarse la peste de encima mientras que, las monedas con su boca estilo caricatura, le gritaban que se lo iban a comer si no corría más. Hice un puchero artificial, evitando así descolocarme de la risa en medio de las fans empedernidas de mi peluche, que no era más adorable porque no era más pequeño, al menos para mí.

¿En serio? ¿Y no eran monedas zombie o algo así? — me puse la mano en la boca luego de preguntarle, con mi niña mental lanzando un tenue carcajada que, me encargaba de contener a duras penas. Ya era suficiente con que la mitad de la universidad pensara que me fallaba un cable en el cerebro, que no era un aspecto tan trascendental y tampoco le tomaba más importancia de la debida, pues, eso era algo que yo sabía que no era verdad y eso era lo importante; simplemente era... ¿Demasiado alegre e imaginativa? Algo que no se veía muy seguido de un tiempo para acá, todos seguían los mismos desgastados patrones que alguna vez, le habían impuesto a la sociedad.

Torcí los labios y me crucé de brazos, poniéndome totalmente erguida en la silla, observándolo con ojo avizor, como si estuviera preparándome para hacerle un interrogatorio "nivel detective". Negué con cierta molestia y recordé en ese momento que, no había cambiado de bolso, por lo tanto, el almuerzo que había preparado Melissa (¡La mejor cocinera de la ciudad!), seguía intacto en el fondo de este. ¿Por qué no me lo había comido? Porque a la hora del almuerzo, había estado tan distraída escribiendo desvaríos en la vieja libreta que, no se me había pasado por la cabeza la hora que cursaba, tampoco es que mi estómago me hubiese avisado que tenía hambre. Me encogí de hombros restándole importancia a
esa cuestión y concentrándome en Javadd, clavando mis ojos azulados primero sobre el copete de su cabello y luego, bajando hasta sus ojos marrones rayados. Ya le iba a sacar esos bonitos ojos que tenía, claro, metafóricamente hablando, que sino sus fanáticas iban a querer hacer picadillo Wellesley en público.

¿Sabes que haces muy mal? Estoy que me convierto yo en tu representante — puse una expresión de niña enfadada e hice un puchero hacia él —. ¿Me dejarías? Creo que comerías bastante bien si desempeñara yo ese trabajo — le dije en broma, aunque, con una parte verdadera. No es que quisiera trabajar de representante o algo, pero, era un trabajo, y, no había nadie más que quisiera ser empleada más que yo, aunque, nadie supiera eso realmente; de todos modos, ¿aguantaría algo de representante? Ciertamente no, no me creía con paciencia suficiente como para aguantar muchachitos mimados, tenía que tener en cuenta que no todos eran como Javadd. Me giré en un dos por tres y con una sonrisa hacia el mozo, que me miró medio sorprendido por ese despliegue de energía —. Buenas, señorito — dije con simpatía mientras sacaba el pequeño platillo desde dentro del bolso y colocándolo sobre el mesón. ¿Pensaba que me iba a aquedar tranquila? ¡No señor! Que no hubiese ingerido esa comida, parecía ser un verdadero milagro. — ¿Me presta el microondas para calentar esto? — señalé el pequeño recipiente y el muchacho enseguida asintió con la cabeza, tomando dicha comida de la mesa un poco estupefacto. Le brindé una sonrisa de niña pequeña y asentí murmurando un leve "gracias" mientras ojeaba la carta de los helados —, ¡Oh! Y me da un helado doble de mantecado y fresa, por favor — seguí en un tono de cría, evitando mirar la cara del moreno mientras hacía mi buena acción del día.


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Re: Someone told me there's a girl out there, with love in her eyes and flowers in her hair –Dakota–

Mensaje por Javadd Z. Page el Miér Ene 23, 2013 9:12 pm

No había sido un drama del todo complicado, sino que como siempre en la vida –al menos del moreno– tenía un relevante toque de gracia; de seguro a la familia Wellesley le habría causado gracia la impresión de éste, incluso al mismo Patrick que también estaba allí, y eso según el muchacho eran buenas noticias, ya que le gustaba hacer reír a las personas y no tenía inconveniente alguno si el motivo de simpatía era a causa de él. Asimismo, los sueños extraños que había tenido en relación a ello, algunos bastante enredados con otros aspectos que tenía guardado su subconsciente y otros más alocados pero entendibles, como aquél de la persecusión de monedas.

Notó lo divertido que le pareció a la rubia su comentario, que no demoró en continuar el tema. Alzó las cejas, haciendo un especie de puchero y asintiendo con su cabeza, como cierta afirmación de un "puede ser"Tal vez... Sí, por qué no... Aunque éstas realmente no sé de dónde salían, porque ni siquiera habían tumbas por ahí –Argumentó, para luego acompañar a su amiga en su risa. Era inevitable recordar el famosísimo video "Thriller" de Michael, con su comentario, pero unas monedas zombies no sonaba nada mal, al menos, probablemente para él y Dakota no lo era. Desde un comienzo ambos tuvieron esa chispa, pareciendo en cada conversación o junta, unos pequeños niños que abrían su mundo imaginativo; era una de las cosas que le agradaba mucho de la rubia, además que adoraba verla reírse y que le brillaran los ojos con cada idea que se les ocurría.

Por otro lado, el tema de la comida seguía intacto y por más enojada que aparentara estar Dakota, era imposible sencillamente que a Jazz no le produjera gracia. Claramente no se burlaba de ella, simplemente le daba gracia su manera de enojarse o su postura de hermana mayor; pero ante todo, tenía muy en cuenta que ella se preocupaba y no le permitiría que estuviera cometiendo esos desórdenes alimenticios. Se sonrió una vez más y se mordió el labio inferior, risueño– Lo sé... Es que no estoy acostumbrado a comer tan temprano, además de que creí que la reunión duraría menos... Pero, ahí está –Se encogió de hombros, restándole importancia a ese percance pasado– ¡Vaya! ¿Mi representate dices? No estaría mal, ¿eh? –Se rió levemente, imaginándosela de pronto como una– Después de todo, está de sobra decir que ya te manejas en el mundo de los negocios –Levantó sus manos como si le diera la razón a ella.

El mozo ya estaba allí y Jazz aún no había escogido qué helado comería, dado entonces que la muchacha tomó la atención de éste, el moreno aprovechó para echar una ojeada al menú que aún yacía en la mesa. Era una gran desafío escoger un helado de tantas posibilidades que allí había; tantos sabores distintos y por sobre todo, muy deliciosos, que a cualquiera le dejaría confundido o con ganas de pedirlos todos. No obstante, una imagen pareció brillar ante los propios ojos marrones del joven y fue así como una sonrisa triunfante se apoderó de su rostro. Atisbó al mozo que antes de irse había anotado el pedido de la rubia, y llamó su atención– ¡Y a mí esta copa de chocolate con banana en manjar, con m&m's, por favor y muchas gracias! –Exclamó como buen niño que aún era. Jamás había oido hablar de ese helado antes, pero no podía abandonar la oportunidad de comer sus tan favoritos m&m's. En lo que el camarero se fue por las órdenes, retornó su vista a Dakota– ¿Y qué era lo del plato que trajiste? –Le cuestionó con la cabeza medio de lado.


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Re: Someone told me there's a girl out there, with love in her eyes and flowers in her hair –Dakota–

Mensaje por Dakota E. Wellesley el Vie Feb 01, 2013 1:29 pm

Le miré entre la suspicacia y la duda, entrecerrando los ojos cómicamente para hacerle entender que, esa comida, era para él. ¿No lo veía? Es que no iba a dejar siquiera que pusiera los ojos sobre el helado mientras no se comiese un plato propiamente dicho. Que va, no iba a dejar de ninguna forma que se enfermara por andar comiendo algo que no debía ni ver con el estómago vacío.

¿Pues para quién crees que es? ¡Para ti, hombre! — puse cara de niña seria, fruncí el ceño y me crucé de brazos, sin despegar ni un instante mis ojos de su moreno semblante. Ahora que me daba cuenta, parecía que había estado mucho tiempo bajo el sol —, y ni se te ocurra decirme que no te los vas a comer, o si no, yo misma te haré el avioncito con la cucharilla. Supongo que no quieres eso… ¿Verdad? — dije inocentemente, con una sonrisa de oreja a oreja, bastante divertida por la frase que acababa de decir. Casi podía imaginármelo con un babero, sentado en un coche y con ropa de bebé mientras le daba de comer. Era… ¿perturbadoramente cómico? Sonreí un poco, sacudiendo levemente la cabeza ante eso —. ¡Oh!, y además, lo ha preparado Melissa — agregué al poco tiempo, asintiendo fervientemente. Sabía que Javadd jamás de los jamases iba a rechazar una comida hecha por la mejor cocinera de la mansión Wellesley, y no era yo la que lo decía, había sido él la primera vez y todas las veces que había ido a comer junto a Daniel a la casa, casi podría ver su próxima cara de cachorrito mojado al debatirse entre un suculento platillo y sus tan preciados m&m’s (sabía que por eso había pedido el helado…).

El chico que nos atendía, volvió al poco tiempo, con una larga bandeja donde llevaba los dos helados y la comida. Puso mi helado frente a mí con una sonrisa que le devolví y luego, se dignó a colocar el enorme helado de Jazz frente a él. Si mi boca fuera un poco más elástica, seguramente mi mandíbula habría llegado al subsuelo de tan semejante impresión… ¿De dónde sacaban helados tan gigantes como ese? Solamente él era capaz de comerse todo eso, estaba segura. El chico colocó la comida en el centro de la mesa, le di las gracias y saqué los cubiertos de la envoltura plástica, dándome cuenta justo a tiempo que él, iba a empezar a comerse el helado.

¡Un momentito, señorito! — exclamé hacia él con la clara advertencia grabada en la cara, aunque, también con un poco de diversión. Aparté en enorme helado de él, trayéndolo hacia a mí, a su vez que, estiraba la comida hacia él junto con los cubiertos —, hasta que no comas bien, ni sueñes que voy a dejar que te comas este helado — dije apuntándole con el dedo, como si fuera una niñita chiquita acusando al niño que la molestaba. Tomé mi pequeña cucharilla y tomé un pedazo del delicioso helado que me habían traído mientras, esperaba a que Javadd se comiera eso sí o sí.


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Re: Someone told me there's a girl out there, with love in her eyes and flowers in her hair –Dakota–

Mensaje por Javadd Z. Page el Vie Feb 01, 2013 11:24 pm

Aún latiendo dentro de él la inevitable curiosidad con respecto al plato que la joven amablemente había pedido para que fuera calentado, se imaginó que la muchacha querría comer de ello aparte del helado, pues por ahí tampoco habría comido bien o algo por el estilo. Sin embargo, presenció de inmediato la expresión de su amiga que le hizo entrever algo a lo que posiblemente hasta el momento no había pasado por su mente. Aparentemente, sus ojos miel se abrieron un tanto más, al haber alzado sus cejas con cierta expresión de "¿qué pasó?", entonces fue allí donde recibió la respuesta de la chica y por ende, supo de sus planes. Una sonrisa volvió a aparecer en su rostro, pero con más toque de risa y miró hacia atrás, donde el mozo se habría llevado el plato y se habría puesto a preparar los helados.

¡Vaamos! ¿En serio que es para mí? –Exclamó, ladeando la cabeza, sin quitar esa expresión risueña de su rostro. Quien estuviera viendo a Dakota de lejos y hace algún rato, creería que la chica realmente podía ser muy gruñona de vez en cuando, al menos, era un aspecto del que Jazz siempre sacaba risa, porque le simpatizaba cuando se ponía de esa forma, haciéndole sentir realmente como el hermano menor sobre protegido por la hermana mayor –que nunca tuvo–. Iba a decir otro comentario antes, mas fue relativamente interrumpido por la rubia; la escuchó con atención y luego hizo una mueca de extrañeza por su "amenaza"¿El avioncito? Pues, normalmente sería un no, pero me agrada la idea del avioncito –Respondió, cambiando repentinamente de expresión a una infantil, tan propia de él– Con eso ya no habría duda de que serías mi hermana mayor –Comentó, sonriéndose y negando con la cabeza, sin quitarle la simpatía al asunto. Era algo cómico la verdad, sin embargo, jamás se habría esperado que dicho plato fuera para él; era algo muy noble, pero tampoco quería molestarle y quitarle algo que le correspondía a ella, más aún cuando no tenía del todo, hambre de comer algo salado, como un almuerzo. Bajó un poco su cabeza y miró los detalles de la mesa por distracción, no diría sobre aquello, pues ya sabía qué respuesta podría obtener, no obstante, la siguiente acotación provocó que en un microsegundo su mirada más brillante se alzara y la fijara de regreso en los ojos azules de su amiga– ¿En serio? –Replicó en un tono entusiasta– ¡Eso es una maravilla entonces! –Asintió de acuerdo y con alegría. Aún podía recordar que de todas las veces que había sido invitado a comer a la mansión Wellesley, la comida lo había dejado más que encantado, pues realmente la cocinera del hogar tenía unas manos de santa; todos los platos que él conocía de un sabor ya definido, ella parecía darles un toque tan especial, que los hacía a cada uno un plato único.

Luego de recordar aquello, cayó en cuenta que el camarero ya había regresado; sonrió amablemente y con expectación se fijó en los helados. Cuando colocó el de la rubia delante de ella, curioseó sonriente, pero su impresión no pudo ser mayor cuando le tocó su turno, y frente a sus ojos vio una gran copa de helado, más amplia de lo que se veía en la foto del menú. El moreno alzó los brazos contento, como cuando a un niño le regalan el juguete que siempre esperó recibir para navidad, o para su cumpleaños– ¡Muchas gracias! –Exclamó, seguramente, provocándole gracia al joven que les estaba atendiendo. Sin embargo, no supo si fue su estómago que le debió dar alguna notoria orden de "¡al ataque!", o simplemente, su emoción fue tal, que olvidándose por un instante del hablado plato de hace un rato, sujetó la cucharita con intención de comer desde ya su helado y así, degustar su –seguramente– espléndido sabor. Pero, no hubo siquiera introducido la cucharita en la blanda superficie de éste, cuando la rubia le detuvo con una exclamación. Levantó la vista de inmediato, posteriormente, sus ojos se fijaron en cómo alejaba su helado, por lo que un especie de puchero se hizo presente en su rostro– Hey, no, noooo, ¡devuélvemelo! –Pidió con esa expresión de niño, mas en eso vio que acercó el plato de comida que le había ofrecido hace unos cuantos minutos atrás– Dah, es cierto... Ya, ¡está bien, está bien! –Repuso, sujetándole el dedo amenazante de la rubia, para luego reírse levemente. Sin olvidarse del mozo, le agradeció amablemente y se puso en disposición de comenzar a comer. Dejó de lado la cucharita del postre, para así tomar los servicios de plástico y se quedó mirando un rato la comida, algo maravillado. Sonrió ampliamente– Se ve delicioso –Dicho eso, sacó la primera porción, llevándosela obedientemente a la boca para disfrutar otro manjar de los dioses.


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Re: Someone told me there's a girl out there, with love in her eyes and flowers in her hair –Dakota–

Mensaje por Dakota E. Wellesley el Lun Feb 04, 2013 8:08 pm

¡Que va! Es para el ratón que llevas en el estómago — fue lo único que salió de mi boca mientras le miraba conteniendo la risa mientras cubría mi amenazante ded. Seguro estaba dando la impresión de que era como una madre sobreprotectora cuidando a su hijo más consentido, pero, Javadd entendía que él era una de las personas por las cuales me preocupaba en demasía, ¿no era mi peluche después de todo?; desde que había formado parte oficialmente de los "mosquereros", incluso antes, ya me daba la impresión de que nuestra relación sería como la que teníamos ahora. Yo haciéndole comer, que loco era todo el asunto. Le sonreí iluminadamente y afinqué los dos codos en la mesa mientras negaba con diversión —, eres como un bebé... pero ya, el avioncito no lo haré porque nadie sabe si hay un paparazzi por allí — puse mi cara paranoica mirando a todos lados y agitando mis ondas rubias, luego me reí de mi misma actitud infantil. En realidad si iban a pensar que iba por la vida tan loca como una cabra... aunque... ¿realmente las cabras estaban locas o qué? Rodé los ojos ante mi divagación nada relevante en estos momentos.

¿Sabes que tus expresiones de niño derriten a algo más que al chocolate? — le susurré confidencialmente, refiriéndome a las chicas que estaban un poco más allá de nuestra mesa, que por un poco más y nos e abalanzaban sobre él para hacerle el "avioncito" también. Parpadeé un par de veces y tomé otra cucharada de mi helado mientras lo veía comer, parecía haberse olvidado completamente del helado, aunque, sabía que eso era relativo, pues, en cuanto terminara de comer, devoraría (literalmente) el gran tazón frío con las golosinas que tanto le gustaban. Sí, era como un pequeño crío que era feliz con un dulce. Ladeé la cabeza mientras saboreaba la cucharada de manjar de fresa y le miré atentamente —. ¿Que harás después de irte? — pregunté de repente, observando la hora y notando que era muy temprano aún como para volver a casa. Seguro de aquí saldría a ver una película o vería a Faith de "casualidad"... Nadie sabia de mi amistad con ella, ni siquiera Daniel. A veces era terrible ocultar algo así, pero, mi padre estaba en todos lados cuando menos te lo esperabas. Me recorrió un escalofrío al recordarle y, oculté mi mueca de desagrado cuando su cara pasó por mi mente. Nadie se imaginaba que le tenía cierto desprecio a mi padre por algo que a estas alturas, aún me causaba pesadillas cuando estaba intranquila. No me cabía en la cabeza... Agité las manos y las coloqué sobre la mesa, indagando sobre las mil formas de comerme un helado. Ya, de repente pensar en mi padre me había puesto en un callejón sucio y oscuro.

Come despacio — mencioné en un tono medio serio y medio alegre al verlo comer tan concentrado en degustar tal sabor. Era sabido para mí que cuando Javadd comía algo que le gustaba bastante, parecía olvidarse del mundo que lo rodeaba y de dónde estaba. Me causaba cierta gracia verlo comer en una heladería, pero bueno... había sido meramente su culpa por no comer bien en la mañana, yo solamente hacía lo que me dictaba mi cariño hacia él.


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Re: Someone told me there's a girl out there, with love in her eyes and flowers in her hair –Dakota–

Mensaje por Javadd Z. Page el Mar Feb 05, 2013 10:55 am

Sentía cierta culpabilidad porque de pronto aquel plato fuera para él, pues seguía creyendo que podía tratarse de alguna comida que Dakota debía ingerir, sin embargo, su insistencia iba en aumento y ya las posibilidades de negarse se iban agotando. Así que solo lo tomó para la risa y se encogió de hombros dispuesto a hacerle caso a la muchacha– ¿Qué ratón? ¡Solo son unas pequeñas pirañas! –Dijo un tanto risueño, haciendo con su mano derecha ademán de restarle importancia. Aunque pareciera quitarle relevancia al asunto y tomarlo con gracia, en realidad el moreno consideraba mucho la preocupación de su amiga, porque a fin de cuentas, eso era lo que estaba haciendo, preocuparse de él. Mantuvo su expresión de niño y rió ligeramente por el siguiente comentario de ella– Es cierto... Luego pueden creer que es un atentado –Dijo, haciendo una mueca de tragedia en compañía de la supuesta paranoia de ella.
A veces le resultaba increíble cómo podían dedicarse a eso los paparazzis, pues, personalmente él no le encontraba nada de divertido vivir sacando información, fotos y lo que fuera, de un artista; seguramente habría sido una carrera que ni de loco se habría metido en la universidad a estudiar.

Por otro lado, él tampoco pretendía darles toda la información que le pedían, porque ya se sabía que eso se prestaba para muchas cosas, una de ellas era para arruinarle la vida las celebridades, y él por muy que no le importara lo que las personas pensaran de él, no iba a arriesgar a sus seres queridos por una idiotez. Dejando de lado su gesto infantil, entrecerró la mirada y frunció un tanto el ceño, con expresión de extrañeza– ¿A qué se debe eso? –Le cuestionó curioso. Sin embargo, antes de que la rubia le fuera a contestar, desvió por casualidad su vista a unas cuántas mesas que estaban allí, dándose cuenta de unas chicas que le miraban al parecer hace un rato, quienes al parecer se emocionaron más al poder por fin captar su visión– Oh, ¡hola! –Sonrió ampliamente y alzó un poco su mano, manifestando un amable saludo. Realmente, si Dakota no le hubiera hecho mención indirecta de ello, probablemente no se habría fijado. Retornó entonces su mirada a la de su amiga y se rió un poco; por otro lado, el plato en realidad le estaba entrando bien a su cuerpo, aunque dada las horas de no comer, su estómago parecía tener una batalla civil adentro, que en ocasiones le daba la impresión de ya estar más que satisfecho. Además, no podía evitarlo del todo, ya que estaba demasiado delicioso.

Hizo una pausa serena al oír la pregunta de la rubia y se dio el tiempo para pensarlo– Pues la verdad... No lo sé, no lo había pensado... Tal vez me pasée por ahí o simplemente, vaya a practicar a casa... –Se encogió de hombros. El tiempo libre lo aprovechaba de diversas formas, una de ellas podía ser salir a pasear a cualquier lado, solo para sentir el viento refrescarle y maravillarse de la naturaleza, o bien, estar en casa descubriendo nuevas técnicas de sonido con su guitarra; la última opción era un ambiente cerrado, pero para él no había nada mejor que el hogar. Se rascó un poco la mejilla izquierda y centró sus marrones ojos en los de ella– ¿Por qué? ¿Tú qué harás luego? –Le consultó curioso. Repentinamente o sin querer, notó una cierta intranquilidad en la rubia que le dejó un tanto pensativo, mas, se reservó otra interrogante. Aún creía conocerla lo suficiente, así que prefirió no llevarse una negativa de ella, e hizo como si nada seguía sucediendo. Continuó su alimento degustando el sabor que poseía; en algunas partes le hacía recordar a otras comidas que había consumido antes, en su infancia y el hecho de recordarles, le daba una especie de agrado bastante particular. Pero sabía que tampoco le hacía bien el comer muy deprisa, como justamente Dakota le hizo caer a la realidad con su cuidado– Lo siento... –Atinó a decirle, con una sonrisa inocente. Así comenzó a comer más calmado, pues, tampoco quería que la comida le restara espacio al exquisito banquete helado que le estaba esperando pacientemente.


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Re: Someone told me there's a girl out there, with love in her eyes and flowers in her hair –Dakota–

Mensaje por Dakota E. Wellesley el Miér Feb 06, 2013 2:09 pm

¡Pirañas! ¡Dios mío! — coloqué esa expresión exageradamente impresionada y abrí los ojos notablemente, casi pareciendo como que me iba a ahogar de un momento a otro —, ¡eso es aún peor! — culminé dejando la primera impresión a un lado para, luego reír de sus ocurrencias y de mis propias frases y expresiones. De haber tenido un espejo a la mano, seguramente estaría destornillándome de la risa al verme a mí misma con gestos tan exagerados. Era bueno reírse de una misma, ¿no? Así evitabas que cuando se rieran de ti, pasaras las de Caín por ello, además, también era como una terapia de auto aceptación hacia tus propios defectos y virtudes. Asentí como niña chiquita ante su frase, agregándole mucho más tragicomedia al asunto —. Exacto, luego te quedas sin tu dueñecita porque me perseguirán por todo el mundo. Tendré que esconderme debajo de una piedra o algo así — mencioné como quién no quiere la cosa, arrugando divertidamente la cara y haciendo ademanes de que quería ese asunto bastante lejos de mí. Volví a afincar los codos en la mesa y comí otra pequeña porción de mi helado combinado, que iba con pie rápido a derretirse si seguía con tanta risa como hasta ahora.

Casi quise pegar la frente del mesón en cuanto se volteó y dijo un muy campante saludo, haciendo que las chicas se quedaran medio embelesadas riéndose entre ellas mientras o miraban. Oh, que me sacaran la piel con un cuchillo antes de tener que aguantar miradas hostiles, por favor. Le miré con una mueca en la comisura del labio mientras entrecerraba los ojos, clavando mis irises azules sobre él como si no lo hubiese visto en incontables días — Dime que cuando tengas novia, no la traerás a esta heladería — Le enseñé el dedo meñique con expresión cantarina, haciendo como si le estuviera pidiendo que me lo prometiese por todos los medios —; mira que ahora que te han visto aquí, la próxima vez vendrán millones de espectadoras si es posible — me reí quedamente ante, la imaginación de un Javadd encerrado en la heladería, con miles de fanáticas pegadas en los ventanales y en las puertas como si esta fuera la nave de salvación para huir de fin del mundo —. Además, no creo que la afortunada se sienta muy cómoda comiendo un helado con tanto público hostil — subí las cejas en respuesta, bajando la voz para que solamente él me escuchara. Resultaba bastante cómico imaginarme a Javadd con novia; cuando lo viese, admitiría que "mi peluche" había crecido y que ya no podría decirle ese apodo sin que su novia me decapitase con la mirada. Con lo buena que yo era... suspiré seguido de un leve respingo en cuanto sentí vibrar mi teléfono, hurgué en el bolso con la mano y le miré por encima antes de terminar de contestarle a Javadd. Torcí un poco los labios y me fijé de nuevo en mi interlocutor.

Creo que terminaré la pintura que empecé a hacer ayer en la noche — mencioné como si de repente, hubiese caído en un ensueño total. La noche anterior, luego de quedarme mirando por momentos incontables la fotografía de aquel chico, me había venido a la mente plasmar un bosque en el más extenso lienzo que tenía en la casa. Los bosques siempre habían llamado una inusitada y extraña atención en mí, tal vez era porque representaban ese pedazo de misterio y libertad que quería tener yo en mi vida, o quizá era por otra cosa. En fin, lo único que sabía es que, alguna vez iba a tener una pequeña cabaña en medio de un bosque aunque me llamaran loca o nómada —, o por el contrario, empezaré a escribir el ensayo que tengo que entregar dentro de unos meses — me encogí de hombros, restándole importancia al asunto. Aún tenía bastante tiempo libre para gastar en todo lo que me gustaba hacer, sobre todo, alegrarle la vida al principito que tenía por hermano —. Si vas a practicar nuevas opciones de sonido, por favor, no vayas a desvelarte otra vez. Y sí, te lo estoy diciendo en plan hermana mayor — sonreí mostrando mis blancos dientes para luego, volver a lo mío en cuanto bajo el ritmo con el que comía. Vaya que era una pequeña piraña monstruosa. Sonreí ante ese pensamiento, no evitando imaginármelo con largos y afilados dientes de tiburón.


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Re: Someone told me there's a girl out there, with love in her eyes and flowers in her hair –Dakota–

Mensaje por Javadd Z. Page el Sáb Feb 09, 2013 3:57 pm

Lo que siempre había llamado la atención del moreno, era que en ocasiones parecía ser bastante bueno para comer, y no siempre, cosas muy sanas, ya que también le gustaban mucho las cosas dulces y que contenían la gran consecuencia de que si bien eran muy sabrosas, tenían un gran porciento de calorías... Pero el muchacho nunca engordaba. Aunque no se daba mucho el caso de que en los hombres hubiera tanta preocupación de comer bien o de que se comería menos de algo para evitar la ingesta de demasiadas grasas o calorías, él conocía muy bien el caso de los chicos que sí se preocupaban de ello; en su escuela por ejemplo, le había tocado presenciar a compañeros que se podían "morir" si se encontraban un gramo más gordos, o que se negaban a comer cosas dulces para evitar el sobrepeso. Y no había que olvidar, las bromas constantes que él les hacía, porque la verdad le parecía una pérdida de tiempo y vivir amarrado a algo innecesario.

Se mantuvo con una sonrisa, firme en su comentario, aún cuando la chica se sorprendió y exageró de la situación. Alzo las cejas y sonrió un tanto más alegre– Al menos, son más limpias que el ratón que me dijiste... Con un ratón ya habría estado muerto que hace rato, si recuerdas todas las pestes que tienen –Dijo en su defensa, arrugando relativamente la nariz por lo último mencionado– ¡Eso sí que es mucho peor! –Terminó por decir, riéndose junto a la rubia. Con respecto al tema de los paparazzis, la verdad el moreno no vivía preocupándose de que le sacasen fotos o estuvieran por todos lados, pero en más de una ocasión, se le había ocurrido en convertirse en hacker y borrar todo el contenido que los mediocres pudieran conseguir, ¿a modo de protesta o travesura? Quizás la última– No lo creo, al menos yo no permitiría que le hicieran algo a mi dueñecita... ¡Soy su mosquerero! –Exclamó con pose de caballero, para luego reírse, en parte por su misma pose y por recordar la tan conocida palabra por ellos de "mosquereros", inventada por el mismísimo Daniel.

Notó cómo las chicas le correspondieron el saludo y emocionadas se miraban a sí mismas, continuando después con su helado; pero le extrañó en cierta forma la reacción de la rubia, quedándose mirándola con una ceja un tanto alzada– ¿Cuando tenga novia? ¿Y por qué no...? –Intentó interrogar, hasta que Dakota le aclaró más. Soltó otra carcajada y miró el lugar imaginándose aquella escena, algo descabellada pero no tan lejos para creerla– Si se diera ese caso, tendría que solo comprar el helado y llevármelo, o ponerme a trabajar aquí... No, ¡no!, eso no sería una gran idea... ¡Me terminaría comiendo los helados! –Negó con el ceño fruncido, pero más con expresión de risa que de algún enojo. Se quedó pensativo por su último comentario y asintió– Es cierto... Aunque ya sabría la situación y se supone, no le debería importar demasiado –Se encogió suavemente de hombros– O compramos helados hechos y adornos, y los preparamos en casa –Dijo más animadamente, riéndose un poco más. Era un tema del que no muchas personas le hacían cuestiones, bueno, él tampoco tomaba del todo en serio. No por querer dárselas de galán con toda chica hermosa que se le cruzara, o por ser un mujeriego sin razón, simplemente... era feliz siendo libre; pues sabía que la chica ideal llegaría en su justo tiempo, y ahora solo le quedaba ser él mismo.

Jazz continuó comiendo más apacible la comida, que por fin iba calmando a sus pobres tripas agonizantes de hambre. No se percató del celular de la rubia, al ya estar por las últimas sobras de la comida; se limpió los labios con una servilleta que allí estaba y dejó los servicios sobre el plato, dejándolo a un lado con serenidad. Retornó su atención a ella y afirmó con la cabeza– Oh, vaya, una pintura... ¿De qué es el tema? –Preguntó sonriente. En algunas oportunidades que había estado en la casa de los Wellesley, Dakota le había mostrado algunas de sus obras. Incluso una de ellas, fue la que le inspiró a hacer una canción, que más tarde le enseñó a la joven; tenía un don muy especial para pintar y proyectar a quien fuese al mundo que se presentaba en la pintura, o al menos, él así lo veía– Oh, comprendo... Bueno, pues en lo que más estés inspirada –Sugirió con una sonrisa amable. Se rió ligeramente y negó con la cabeza también– Lo intentaré, lo intentaré... Aunque, quizás solo sirva de pasatiempo, porque el sueño también me lo recordará –Asintió risueño y estiró su mano hacia el helado que ella le había estado "cuidando" en lo que se terminaba de comer la comida. Y más rápido que un pestañear de ojos, lo llevó hacia él, casi abrazándose a la fuente, liberando otra risa infantil– ¡Ahora mi merecido postre! –Exclamó sonriente.


—syκes.

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Re: Someone told me there's a girl out there, with love in her eyes and flowers in her hair –Dakota–

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